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martes, 14 de junio de 2011

GLOBALIZACIÓN Y SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN



 La Globalización y la Sociedad de la Información son términos que se encuentran completamente entrelazados, y se considera que ésta última ha sido el factor desencadenante de la globalización, o al menos, la causa de su aceleración creciente, tal como lo apunta Altarejos (2003).Sin embargo, abordaremos primero algunos aspectos generales de la globalización para introducirnos en la denominada Sociedad del la Información o Sociedad del Conocimiento.
La sociedad ha tenido grandes cambios y cada época ha estado marcada por características particulares que ha regulado la interacción del individuo con la sociedad. Es así como en la antigüedad los cambios naturales eran los que regían las actividades humanas, luego aparece el concepto de tiempo con la creación del reloj que modifica estructuras del quehacer humano. Posteriormente con la aparición de la máquina se entra a una sociedad industrial donde las actividades humanas están delimitadas a un lugar y a un momento preciso. Esto hizo, que cambiará drásticamente el modelo de trabajo, basado este en las horas de tiempo que los trabajadores vendían realizando actividades físicas más que intelectuales. Finalmente aparece la sociedad pos industrial concentrando el trabajo en fábricas, oficinas y caracterizada por la gestión masificada. En dicha sociedad la sincronización espacio-tiempo no es imprescindible para realizar actividades laborales porque se dispone del trabajo “en red” y la remuneración va a depender de la capacidad de hacer o introducir mejoras en productos o en el proceso productivo. Estos cambios en la concepción del trabajo están dados por la tecnología digital porque ahora es el Conocimiento el eje principal, desplazando las anteriores formas de concebir al trabajo, al capital y a la tierra.
Este preámbulo nos permite determinar que la globalización tiene su orígenes en lo económico pero a su vez lo trasciende, y como señala Beck (1998) es un proceso de segunda modernidad que implica la pérdida de fronteras en las dimensiones de la economía, la información, la ecología, la técnica, los conflictos transculturales y la sociedad civil. Sin embargo, algunos autores (Altarejos, 2003) considerarán que el término globalización tiende a ser ambiguo, porque por un lado, hace referencia o describe la sociedad actual, y por otro, se refiere a la interconexión económica, social, política, científica, cultural y pedagógica que existe a nivel mundial. A dicha ambigüedad se suman las tendencias contradictorias; una que apunta hacia el idealismo, que interpreta la globalización como el poder que ejercen una minoría sobre la mayorías; y otra con un enfoque tecnocrático, que ve la globalización como un momento de nuevas oportunidades para el crecimiento económico.
Otro análisis realizado (Mittellman, 1996) señalan que es la fusión de procesos transnacionales y estructuras domésticas que permiten que la economía, la política, la cultura y la ideología de un país penetre en otro. Por lo que la globalización es inducida por el mercado.
En tal sentido, definiríamos la globalización como “el proceso de acelerada integración mundial de las economías a través de la producción, el comercio, los flujos financieros, la difusión tecnológica, las redes de información y las corrientes culturales” (Altarejos, 2003, p. 16).
En este mismo orden de ideas, se pueden destacar algunos rasgos que caracterizan a la globalización y que impactan tanto las esferas económicas, políticas, sociales y educativas. Un primer rasgo se refiere al cambio que ha producido en la concepción espacio-tiempo de nuestras actividades como consecuencia de haberse suprimido las barreras y los límites. Los espacios físicos han sido un referente en nuestras vidas, en las relaciones comerciales y en las interacciones sociales. Ahora el mundo se nos torna inmediato, existen nuevas formas de relaciones y participación social que trasciende los límites territoriales locales, y los ciclos económicos cambian rápidamente; los ciclos de vida de los productos son más corto; los procesos de fabricación son just-in-time y las empresas dejan de ser local y se hacen transnacionales.
Evidentemente, las coordenadas espacio-tiempo están produciendo cambios en nuestros hábitos de conducta, en la manera de hacer negocios y en la manera de relacionarnos socialmente, factores que inciden en la forma de educar. Otro rasgo es el progreso tecnológico como elemento clave de la globalización. Los cambios tecnológicos se están produciendo a gran velocidad repercutiendo en los modos de producción y consumo de cultura.
Estos planteamientos permiten concluir que la globalización presenta riesgos y oportunidades. Que puede convertirse en una oportunidad para aumentar la riqueza y mejorar la calidad de vida. Y que su mayor riesgo está en una distribución de la riqueza mundial desequilibrada, caracterizada por un crecimiento desigual que redundará en una mayor asimetría y distanciamiento entre las naciones. Sin embargo, aún con los riesgos y oportunidades que presenta, comparto la tesis de que hay que “encararla porque incide directamente en nuestro entorno inmediato” (Altarejos, 2003, p. 13).
Por tanto, se hace necesario replantear nuestro valores éticos y descubrir que finalidad debemos tener como individuos y como sociedad en este mundo actual; aprovechar las relaciones multiculturales que están propiciando la red para fomentar la convivencia y la solidaridad; formar para el trabajo colaborativo y reflexionar sobre la función que debe cumplir la educación estos nuevos escenarios.
Abordados los aspectos generales de la globalización, destacaremos como aparece la Sociedad del Conocimiento para dar paso a la Sociedad de la Información que es la que está marcando su influencia en la actualidad.
Fue Peter Drucker quién en 1974 utiliza la noción de Sociedad del Conocimiento cuando escribe su libro “La Sociedad post-capitalista”, aquí señala la necesidad de general una teoría economía que coloque el conocimiento como centro de la producción de riqueza, y afirma que en esta sociedad la gestión empresarial cambiará las relaciones con los trabajadores. Desde este enfoque, se define el conocimiento como los elementos que cualquier mente humana puede comprender mientras la información es su instrumento y está determinada por interese económicos.
En cuanto al término Sociedad de la Información fue utilizado en los años 1962 por Fritz Machlup a través de su libro “La producción y distribución del conocimiento en los Estados Unidos”, planteando que el número de empleos que se basa en la manipulación y manejo de la información es mayor a los que están relacionados con algún tipo de esfuerzo físico. Luego en 1981 se acuña el término por el sociólogo japonés Yonejí Masuda con la publicación del libro “La Sociedad informatizada como Sociedad Post industrial (original 1981, traducción al español 1984).
Aunque fue el citado japonés, el primero en utilizar el término Sociedad de la Información, señala Area (2005) que quienes definieron sus rasgos más destacables fueron Burton (1992) y Castells (1997, 2000). Castells (2000) plantea que la sociedad informacional se fundamenta “en la productividad de la misma información, mediante el uso de tecnología de la comunicación por ordenadores”. Mientras que Burton (1992), señala:
   sintetiza este nuevo estadio social a través de características
  de la transformación del conocimiento en un recurso crucial
  y en fuente de innovación y acción política, la aparición de la
   tecnología como una élite dominante, la consideración de que
    la cultura de unos pocos no dependerá del trabajo de muchos,
    el reemplazo de la ética protestante del trabajo por un énfasis
 en el ocio y la cultura, el cambio en nuestros valores hacia la
   individualidad y la autonomía, el cambio de la base económica
                  de la sociedad, apoyada en los servicios, no en la manufactura    (p. 29)



Hay otra posición donde se considera que fue en 1990 a través del Consejo de Washington que la Sociedad de la Información toma lugar cuando se establecen lineamientos de los “países desarrollados” para abordar los problemas de los “países en vía de desarrollo” y el fracaso de sus economías. Teniendo definida la Sociedad de la Información, podemos destacar los aspectos que la caracterizan, siendo los siguientes:
  • El conocimiento reside en la persona y no se puede comprar.
  • El conocimiento abarca toda actividad humana generando dos clases sociales; trabajadoras del conocimiento y trabajadoras tradicionales de servicios.
  • La innovación es el elemento clave y es lo que genera ganancias.
  • La Sociedad de la Información está cambiando nuestra percepción de espacio-tiempo porque nos encontramos en un mundo interconectado.
  • El ser humano está impulsado a acelerar su aprendizaje para poder conseguir e interpretar la información.
  • Las estructuras sociales tenderán a cambiar como consecuencia de los cambios generados en las actividades humanas.
Por consiguiente, el reto de la Sociedad de la Información es garantizar que todos tengan acceso a la información para obtener respuestas que le permitan resolver problemas específicos, garantizar el mantenimiento de estructuras democráticas y participativas, porque lo contrario sería general más desigualdades sociales y brechas digitales.
En la actualidad se utilizan los términos Sociedad de la Información y Sociedad del Conocimiento, siendo relevante destacar que dichos términos no deben utilizarse para referirse a un mismo aspecto porque denotan características diferentes. La información se requiere para producir conocimiento, pero esto no significa que toda la información que recibimos o de la que nos encontramos actualmente bombardeados termine produciéndolo, porque el conocimiento implica una información interiorizada e integrada de manera adecuada en las estructuras cognitivas de un sujeto. Por tanto, es algo personal e intransferible, no se puede transmitir conocimiento, solo información, que podrá ser convertida en conocimiento por el receptor, en función de factores como: los conocimientos previos que el sujeto posea, la adecuación de la información que recibe y su estructuración, entre otras cosas.
En otro orden de ideas, también han surgidos diferentes enfoques pero para explicar el papel de la tecnología en la Sociedad de la Información, teniendo por un lado el determinismo tecnológico, por otro, la corriente denominada “Estudios sociales de la ciencia y la sociedad” (CTS) y los diferentes autores que no pertenecen a ningunos de los mencionados. El determinismo tecnológico plantea que el desarrollo tecnológico es el que define el cambio social y por tanto, tiene una “influencia directa y significativa sobre la sociedad y su procesos más que ningún otro factor” (Cabero, 2001, p. 29). Sin embargo, hay dos líneas dentro del mismo enfoque que Cabero (2001) señala como línea blanda y línea dura. La línea blanda asume que el cambio tecnológico es el motor del cambio social, pero al mismo tiempo señala, que responde también a las presiones sociales de manera discriminada; mientras, la línea dura, considera el desarrollo tecnológico como fuerza autónoma, siendo su poder causal atributo o propio de la misma tecnología.
En contraposición aparece la corriente CTS que tuvo su origen en la comunidad académica derivada de la necesidad de responder a la concepción que existía de la ciencia y la tecnología, y a los problemas políticos y económicos que se derivaban del mismo. La corriente CTS plantea que la innovación tecnológica se origina en un contexto social específico, estando condicionado por el mismo, entonces, tecnología y sociedad están interrelacionada o influenciada unas a otras. Aquí se postula que las decisiones no deben estar en manos de expertos, con supuesta neutralidad científica, sino que las decisiones tecnológicas tienen que ser decisiones sociales, en virtud, que ellas implican repercusiones económicas, políticas y sociales. Consideró la corriente CTS las más adecuada porque parte de un enfoque humanista y social, y dependerá de cómo se desarrolle la tecnología que sus efectos promuevan más desigualdades o igualdades sociales. En tal sentido, es importante la participación de los diferentes sectores sociales para darle un uso positivo a la tecnología. Ésta afirmación la podemos sustentar con el planteamiento de Quintanilla (1989), nunca “(...) había estado la sociedad en su conjunto tan articulada en torno a la actividad tecnológica, y nunca la tecnología había tenido tan fuertes repercusiones sobre la estructura social, y en especial sobre la estructura cultural de una sociedad”. Lo que nos lleva a apuntar que las tecnologías no son neutrales, sino que están condicionada por elementos ideológicos y sociales que condicionan su uso.
La sociedad de la Información está impactando a la sociedad actual y moldeando la sociedad del futuro. Sin embargo, tiene su contra parte, porque aún cuando se suponía que la globalización iba a garantizar el desarrollo de los países y la igualdad democrática, puede darse como lo señala Ramonet (1997) que separa al mundo en dos grandes categorías: “inforicos” e “infopobres”. Ésta separación incrementaría las diferencias por el predominio de transferencia de de productos y no de la tecnología, fomentando el consumismo, el control y el poder en el proceso.
Considerando, estas variables  en Venezuela presentaremos los riesgos y oportunidades que representa la Sociedad de la Información en nuestro país. El índice de la Sociedad de la Información (ISI) que permite medir el avance de un país con respecto a acceso a la información, capacidad de adaptar tecnología de información y habilidad para su uso de forma útil y apropiada (PNUD, 2002), ubico a Venezuela en el 2004 en la posición número 45, lo que plantea retos en lo que respecta al desarrollo de la Sociedad de la Información; su infraestructura de comunicaciones y su parque de computadores (infoestructura) se muestra débil con respecto a otros países, al igual que el área social (Peña, 2008).
Tenemos el índice de adelantos tecnológicos (IAT), que tiene el propósito de reflejar en qué medida un país está creando y difundiendo la tecnología y construyendo una base de conocimiento humano, y determinar en qué medida participa el país en su conjunto en la creación y uso de la tecnología (PNUD, 2001). Abarca cuatro dimensiones e indicadores que son: líderes, líderes potenciales, seguidores dinámicos y marginados.
En el caso de Latinoamérica ningún país ocupa la categoría de “líderes”, y Venezuela se encuentra dentro de la categoría de marginados, lo que indica que no se aprovecha eficazmente la tecnología para tomar parte en las innovaciones. El índice de ciudades globales, elaborado por Globalización and World Cities Study Group and Network (Universidad de Loughborough, Reino Unido) muestra la conformación de ciudades-red en el contexto de la Sociedad de la información. Dicho índice ubica a Caracas en la denominación Ciudades Globales gamma (CG menores).
El índice de acceso digital (IAD), adoptado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) como indicador mundial para medir la capacidad total que tienen los ciudadanos de un país para acceder y utilizar las TIC (Peña, 2008). La IUT utiliza cuatro categorías de acceso digital: elevado, medio alto, medio bajo y bajo. Venezuela ocupó el número 73, en la categoría de “acceso medio bajo”.
Estos índices se corresponden a un modelo técnico-económico que reflejan la brecha digital que existe entre países pobres y ricos, por lo que la “Sociedad de la Información ha fortalecido la asimetría entre los países líderes de la economía mundial y el resto de conglomerado de naciones” (Peña, 2008, p. 78).
Aunque los datos son desalentadores reflejan una realidad que debemos utilizar como punto de partida para poder producir transformaciones a través de los planteamientos de retos claros y viables. Y para vislumbrar esos posibles retos analizaremos algunos efectos de la Sociedad de la Información.
La capacidad de innovación caracterizada por la investigación y desarrollo es baja en América Latina. Sin embargo, como señala Peña (2008) la Sociedad de la Información es una oportunidad para incrementar la innovación y el potencial cognitivo de cualquier grupo social, debido a las inmensas posibilidades de acceso y uso de la información. Se puede aprovechar ésta oportunidad para desarrollar tecnología adaptadas a las realidades locales.
La Sociedad de la Información también tiene sus implicaciones en el ámbito educativo a través de las TIC. Las tecnologías nos brindan variedad de recursos que bien utilizados pueden favorecer el aprendizaje, propiciar la participación y mejorar la interacción docente-alumnos. Podemos beneficiarnos de sus ventajas siempre y cuando la utilicemos como un medio y no un fin. Las TIC permiten avances en los países, y como lo señala la CEPAL (2000), los países en condición de consumidores/adaptadores de TIC pueden avanzar rápidamente hacia el mundo del conocimiento y la información, eximiéndonos de realizar las grandes inversiones que deben realizar los países generadores/productores de TIC.
En cuanto al comercio electrónico debe mejorarse el acceso a las TIC para poder competir en el mercado global e ir superando la desigualdad de oportunidades que existe, aunque hay otras variables influyentes de ésta desigualdad. La Sociedad de la Información está generando nuevas formas de exclusión, como: la marginación tecnológica, el analfabetismo tecnológico, la marginación intelectual y económica. Algunos autores explican ésta exclusión como consecuencia de la aparición de nuevas clases sociales. Pero también se puede propiciar la integración permitiendo el acceso a la población de las TIC a través de políticas de Estado.
Otro efecto que se está produciendo es la hibridación cultural que puede incidir de manera negativa en la identidad nacional por la apropiación de interese culturales, sociales y políticos diferentes a su realidad. Sin embargo, tiene su contra parte positiva que es la multiculturalita que podemos aprovecharla para buscar la integración de los países. Aunque es muy complejo participar de manera equitativa en este mundo globalizado y en la actual Sociedad de la Información, mantengo la premisa que hay que “encararla”, siendo uno de los medios la educación, de allí la importancia de la formación del profesorado par ir dando respuesta a los nuevos retos que se presentan.
Ingrid Figueroa 




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